Borrar un tatuaje o atenuar una mancha no es "quemar" la piel: es fragmentar el pigmento con luz para que tu propio cuerpo lo elimine. Así funciona la eliminación con láser, explicada con criterio.
¿Cómo actúa el láser sobre el pigmento?
El principio se llama fototermólisis selectiva: pulsos de luz muy cortos son absorbidos de forma preferente por las partículas de pigmento, generando un efecto térmico y fotoacústico que las fragmenta, minimizando el daño al tejido de alrededor.
Para lograrlo se usan láseres Q-switched, que emiten pulsos ultracortos —del orden de nanosegundos—. Esa velocidad es clave: el tiempo de relajación térmica de las partículas de tinta puede ser de apenas unos nanosegundos, así que el pulso debe ser aún más breve para romperlas sin calentar la piel vecina.
¿Y a dónde va el pigmento?
Una vez fragmentado, el pigmento no desaparece de inmediato: las partículas quedan tan pequeñas que el sistema inmunitario las va retirando a través de sus células de limpieza (macrófagos). Por eso el resultado es progresivo y el número de sesiones varía según cada caso —color, profundidad y tipo de pigmento— y se define en valoración médica.
¿Qué se puede tratar?
Además de tatuajes, la misma tecnología de pulsos cortos se emplea para trabajar el pigmento y la calidad de la piel. Según el fabricante, el láser Fotona StarWalker® MaQX —un Nd:YAG Q-switched— se orienta a:
- Eliminación de tatuajes
- Atenuación de manchas y unificación del tono
- Tratamiento de cicatrices
- Mejora de textura y firmeza de la piel
La indicación exacta —y si el láser es adecuado para ti— siempre se define en una valoración médica.
Fuentes
- StatPearls · NCBI — Laser Tattoo Removal
- Ho SGY, Goh CL — Laser Tattoo Removal (PMC · NIH)
- Fotona — StarWalker® MaQX